La visita al enfermo

Visitar al enfermo es ser como Jesús “Buen Samaritano”

Actitudes:

  • Escucha, interés, atención, consideración, estima.
  • Cuidar los gestos y la postura.
  • No juzgar la situación y la actuación de los enfermos y sus familiares.
  • Aprender del enfermo y de su cuidadora.
  • No hablar mucho, sino escuchar.
  • Involucrar a los familiares. A menudo son quienes más sufren. Hacerlos sentir estimados y apoyados; son buenos Samaritanos.

Transformar:

  • La escucha en oración.
  • La necesidad en petición.
  • El pecado en petición de perdón.

Petición de bienes espirituales:

  • Confianza.
  • Esperanza.
  • Humildad.
  • Bondad.
  • Gratuidad.

Transformar la vida en intercesión para los demás.

  • Por los enfermos.
  • Por las familias.
  • Por la comunidad.
  • Por la Iglesia.
  • Por el mundo.

Evitar que el enfermo se encierre en su mundo.

Invitar a dar las gracias:

  • Por los afectos, la amistad, la presencia de la comunidad cristiana, etc.
  • Por el camino recorrido, por los años vividos.
  • Por la luz de la Palabra y la gracia de los Sacramentos.
  • Por la esperanza.
  • Por la naturaleza.
  • Porque Dios se hace cercano y no nos abandona.
  • Porque Dios es Dios y alguien mejor que Él no pudiéramos ni siquiera imaginarlo.
  • Porque Dios es nuestro Padre y nos ama.

Transformar:

  • La vida en oración.
  • Las lágrimas en oración.
  • El sufrimiento en momento de crecimiento.
  • La soledad en contemplación.
  • La espera en esperanza.
  • La muerte en resurrección.