Los diáconos

El diaconado es el ministerio ordenado para asistir a los obispos y presbíteros en el ministerio de la palabra, la liturgia y la caridad.

El diaconado pertenece al sacramento del orden, no en cuanto al sacerdocio ministerial, que es propio de los obispos y presbíteros, sino en cuanto al ministerio.

El diaconado tuvo una gran fuerza en los primeros tiempos de la Iglesia, dando grandes santos como San Esteban, San Lorenzo, San Vicente, San Efrén, San Francisco, entre otros, pasando luego a ser un ministerio “de paso” hacia el sacerdocio.

Desde el Concilio de Trento (1545) la Iglesia quiso reinstaurar este ministerio como grado permanente del ministerio del orden, pero no fue hasta 18 de junio de 1967 cuando, mediante la Carta apostólica Sacrum diaconatus ordinem se puso en vigor.

Los diáconos pueden ser hombres casados o célibes. A los casados se le exige, entre otras condiciones, ser mayores de 35 años, tener matrimonio estable de más de 5 años, y el consentimiento de la esposa. Los célibes deben realizar esta promesa en el momento de la ordenación.

El diácono, como todos los ministerios de la Iglesia, no es lo que hace, sino lo que es. El diácono hace presente, con su ser y con su hacer, a Cristo Servidor, la naturaleza de la Iglesia servidora, por tanto el servicio es su principal característica.

El diácono siempre dependiendo directamente del obispo o del sacerdote que el obispo indique, no forma un colegio como los obispos y presbíteros, sino una comunidad con el resto de sus hermanos.

Su ministerio es muy variado. Teniendo siempre la palabra, la liturgia y la caridad, y el servicio como línea transversal, sirve a Cristo en los hermanos, en labores de caridad, con los enfermos, con los encarcelados, con los inmigrantes, impartiendo catequesis, atendiendo a los alejados, colaborando el parroquias, con los matrimonios, los jóvenes, atendiendo labores diocesanas, atendiendo el servicio en los tanatorios, presidiendo los bautizos, las bodas, los entierros, la exposición del Santísimo, llevando la comunión a los enfermos, proclamando el Evangelio en la Eucaristía, colaborando con el obispo o en sacerdote en la Eucaristía (indicaciones a los fieles, proclama el Evangelio, propone la oración de los fieles, prepara el altar, ayuda al celebrante, distribuye la comunión, reserva el Santísimo, etc.), en la confirmación o en el orden sacerdotal y un sinfín de ministerios, a tenor de la encomienda del obispo o del sacerdote delegado.

En la Archidiócesis de Sevilla los aspirantes y candidatos al diaconado, como ministerio permanente se forman dependiendo de una Comisión Diocesana que en la actualidad preside el sacerdote D. Antonio Bueno.

Al año 2016 el número de diáconos, que ejercen el ministerio de forma permanente, en el mundo son unos 40.000, en España unos 400 y en la Archidiócesis de Sevilla 60.

Directorio para los diáconos (Santa Sede) 

Directorio para los diáconos Archidiócesis de Sevilla

El diaconado, evolución y perspectivas

La vocación al diaconado permanente, Ricardo Blázquez

El diaconado permanente, Ricardo González Nieves

Tesina Relación entre el matrimonio y el diaconado