Oración de la mañana

Señor,
si acaso dudo,
si no aguanto despierto,
si te niego,
si me puede la prudencia
o el miedo,
insiste.

Si te entiendo a medias,
si amo mal,
si esquivo el camino del herido
si me encierro en mí mismo,
insiste.

Si me subo al carro
del Barrabás de turno,
si me lavo las manos
y la conciencia
para no arriesgar,
insiste.

Insiste, Señor,
en sentarnos a tu mesa,
en partir tu pan y tu vida,
en sembrar palabra,
en pedir respuesta.

Llegara el día en que
aprenda a caminar mejor.

Tú, Señor, tenme paciencia.

José María Olaizaola