En el día de nuestro matrimonio

Señor Jesús, ayúdanos a comprender tu palabra.

Y a cimentar las relaciones sobre el amor.

No sobre una ley vacía, ni sobre la conveniencia o el apetito fugaz. No sobre el voluntarismo o la obligación.

No sobre el miedo o la culpa.

Sobre el amor que aprendemos de ti.

Que sea un amor comprometido, dispuesto a implicarse y complicarse la vida en el abrazo y el encuentro.

Que sea un amor fiel y luchador, dispuesto a celebrar los días buenos y a pelear por salir adelante los días complicados.

Que sea un amor fecundo, que no nos encierre en nosotros mismos, sino que nos ayude a abrirnos a los otros.

Cada persona tendremos que encontrar el espacio en el que hacer realidad este amor que es reflejo de tu propio amor.

En la familia, en la amistad, en la pareja, en el matrimonio, en la consagración y los votos, en la compasión…

Quizás tendremos aciertos y errores, heridas y cicatrices.

Sea lo que sea, ayúdanos a cada uno en nuestra historia. Ayúdame, Señor, en mi historia, en mi vida, para que mi proyecto, sea el que sea, sea parte de tu Reino y tu evangelio. Amén.