Viernes, 16 Diciembre 2016 20:08

Feliz Navidad

NAVIDAD: SENTIRNOS SALVADOS POR DIOS QUE SE HACE HOMBRE COMO NOSOTROS

La Navidad son unas fiestas y unos días cargados de simbolismo y sensibilidad; son días de gozo, de fiesta, de familia, de recuerdos, de alegrías, de emociones a flor de piel. El ambiente festivo externo nos lo facilita: las luces, el belén, los villancicos, los otros signos navideños, etc.

Para los cristianos, la Navidad se tiene que vivir también con los mismos sentimientos de gozo, pero a la vez un gozo cristiano, de sentirnos salvados por Dios, que se hace hombre por nosotros. 

Para vivir interiormente la Navidad, nos pueden ayudar algunos signos externos: en primer lugar, el ambiente festivo en la iglesia, con el belén, flores, luces, colores blancos y dorados, los cantos. 

Un segundo elemento es vivir y transmitir la ternura de Dios y esto se traduce en traer alegría y esperanza a nuestro mundo aunque haya dificultades y a la vez tener muy presentes a los pobres, ayudándolos y también nosotros intentando ser austeros (aunque esta es una actitud que deberíamos tener todo el año, no sólo por Navidad). 

Otro elemento es el de encontrar espacios de interioridad, intensificando nuestra oración, haciendo el belén, el árbol de Navidad, cantando villancicos, entre otros elementos.

 

25 DE DICIEMBRE: NAVIDAD

Es el día más importante de estas fiestas: Celebramos el nacimiento del Hijo de Dios, el nacimiento de Dios hecho hombre, que viene a vivir nuestra misma vida para que nosotros, siguiendo su camino, consigamos la felicidad.

 

 

1 DE ENERO: SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS

Una semana después de Navidad nos fijamos en María, la Madre de Jesús, la Madre de Dios. Y el inicio del año, la felicitamos por su hijo y le pedimos que vele por nosotros y nos de la paz.

 

6 DE ENERO: EPIFANÍA DEL SEÑOR

Es la segunda gran fiesta. En la historia de los Reyes de Oriente celebramos que Jesús ha venido para ser luz para todos los pueblos de la tierra. Nosotros, como ellos, estamos llamados a buscarlo y a reconocerlo como Luz y Vida para siempre.

 

8 DE ENERO: BAUTISMO DEL SEÑOR

El domingo del Bautismo del Señor acabamos el tiempo de Navidad y en él contemplamos que Jesús, ya persona adulta, va al Jordán, donde Juan bautizaba, y allí Dios lo revela como su Hijo amado, enviado a llevar la Buena Noticia a toda la humanidad.

 

 

SEÑOR DE LA CERCANÍA

Acercarte,
salvando el abismo entre el infinito y lo limitado.

Salir de la eternidad para adentrarte en el tiempo.

Hacerte uno de los nuestros
para hacernos uno contigo.

Y así, de carne y hueso,
empezar a mostrarnos
en qué consiste la humanidad.

Eres el Dios de la cercanía,
de los incluidos, de los encontrados,
pues para ti nadie se pierde,
de los reconciliados, de los equivocados,
de los avergonzados, de los heridos, de los sanados.

Eres el Señor de los desahuciados, de los agobiados,
de los visitados, de los intimidados,
de los amenazados, de los desconsolados,
de los recordados, pues para ti nadie se olvida.

Tan cerca ya, tan con nosotros, Dios.
                                           José Mª Olaizola, s.j.
 

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