Domingo, 25 Noviembre 2018 19:20

Un nuevo Adviento

Comenzamos el Tiempo de Adviento, con el cual la Iglesia empieza el Año Litúrgico, o el Año del Señor. A través de los días naturales, nos irá proclamando los acontecimientos salvadores del Señor e invitándonos a profundizar más y más en el misterio único y decisivo: el misterio pascual de Jesús, celebrado en los sacramentos de la Iglesia, especialmente en la Eucaristía.

El Adviento es el tiempo en que celebramos al “Dios de la esperanza”. Es un tiempo que nos llama a la conversión en orden a preparar los caminos del Señor.

Es el tiempo en el que todos los que formamos la Iglesia hemos de clamar con fuerza “Ven, Señor Jesús”.

Sus características son:

• la espera gozosa y vigilante,

• la esperanza

• y la conversión.

Tres figuras importantes:

  • • Isaías, el profeta del tiempo de la espera. Es la fuerza serena e indoblegable del que ha sido poseído por el Espíritu y anuncia todo cuanto le ha dicho el Señor.
  • • Juan el Bautista, que anuncia como para entrar en el Nuevo Tiempo, el Tiempo de Jesús es preciso la conversión. Es la actitud del misionero que anuncia y prepara el camino para que todos descubran la salvación del Señor.
  • • María, el gran ejemplo de la espera de Cristo. Espera que se asume una forma concreta en su maternidad. María es toda ella Adviento

El Tiempo de Adviento consta de cuatro domingos entre se cuales se encuentra la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María.

Este año la Iglesia propone el Evangelio de Lucas; es el llamado Ciclo C.

El Evangelio de Lucas es sin duda, el más atractivo. Se caracteriza por ser el Evangelio:

• de la alegría,

• de la misericordia de Dios,

• de Jesús portador del Espíritu,

• de los pobres,

• de la oración,

• de las exigencias de nuestra fe

• de recordarnos constantemente que la Buena Noticia es actual, porque Jesús sigue vivo.

Viviendo el Adviento que nos propone la Iglesia, los cristianos somos testimonio ante un mundo que corre el riesgo de perder su sentido, anunciando el gozo profundo de una fe cierta en un mundo mejor, en el que impere la misericordia, la justicia y la paz.

Jesús ya vino, pero lo esperamos cada año, y anhelamos su venida definitiva al fin de los tiempos.

El Salmo 84, es especialmente adecuado para orarlo en este tiempo.

Oración para la restauración total

Al Director. De los hijos de Coré. Salmo.

Señor, has sido bueno con tu tierra,
has restaurado la suerte de Jacob,
has perdonado la culpa de tu pueblo,
has sepultado todos sus pecados,
has reprimido tu cólera,
has frenado el incendio de tu ira.

Restáuranos, Dios Salvador nuestro;
cesa en tu rencor contra nosotros.
¿Vas a estar siempre enojado,
o a prolongar tu ira de edad en edad?

¿No vas a devolvernos la vida,
para que tu pueblo se alegre contigo?
Muéstranos, Señor, tu misericordia
y danos tu salvación.

Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos
y a los que se convierten de corazón».

La salvación está cerca de los que lo temen,
y la gloria habitará en nuestra tierra;
la misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;

La fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo.
El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.

La justicia marchará ante él,
y sus pasos señalarán el camino
 

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