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Miércoles, 02 Agosto 2017 19:55

Cuatro pilares

El principal proyecto para cada uno no es otro que construir día a día nuestra vida. Pero algo que es tan obvio no siempre se basa en premisas que contribuyan a crear una vida realmente humana.

Los cristianos hemos de construir nuestra vida y ofrecer a los demás un modelo basado en Dios, la Iglesia, el mundo y la solidez personal.

No siempre es fácil presentar a Dios, y menos en un mundo donde muchos están de vuelta sin haber ido, pero no por ello hemos de renunciar a vivir y sugerir que es preciso reflexionar en profundidad sobre este misterio, para luego actuar en consecuencia. En un mundo que habla su propio lenguaje, hemos de traducir las cosas de Dios a un lenguaje inteligible que siempre pasa por la premisa de que se transmite lo que se es y se vive.

Si ante el misterio de Dios muchos están de vuelta sin haber ido, con respecto a la Iglesia surgen fácilmente posiciones extremas y simplistas, tanto a favor como en contra. Es preciso conocer la vida en comunidad para comprender y amar la Comunidad.

Como personas hemos de estar abiertos al otro y al mundo, sabiendo que cada persona tiene sus ideas propias, su particular forma de pensar, necesidades, manías, etc., y en su individualidad, respetarlo. A partir de la diversidad de cada persona, hemos de ir construyendo la unidad, la unidad en la diversidad.

Imprescindible para la construcción de nuestra vida es la solidez personal, viviendo la gratuidad donde predomina el interés y la queja, abandonando la crítica banal que destruye y optando por una crítica constructiva y fundamentada, sabiendo que tanto nosotros como los demás tenemos límites marcados por nuestra propia naturaleza finita.

Seamos transmisores de valores primero con nuestras actitudes en la familia, ámbito más influyente y prioritario, pero también en la educación, en la catequesis, en la calle. Transmitamos más por lo que hacemos que por lo que decimos.

Merece la pena profundizar en conocer el mundo y conocernos nosotros mismos. Si optamos por vivir en mera inercia, lo que nos llegará será algo muy hecho por otros que terminarán determinado nuestro existir, con sus valores, no con los nuestros.

Reflexionemos, pensemos y actuemos en consecuencia con lo que vayamos descubriendo, será el mejor tesoro que podremos disfrutar y transmitir a los demás.
 

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