Miércoles, 01 Febrero 2017 18:38

La vida consagrada, un tesoro de la Iglesia

“Testigos de la esperanza y la alegría” es el lema de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada que se celebra el 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor en el templo.

Al cumplirse 40 días de la Navidad, se celebra la Fiesta de la Presentación del Señor. En ese día las candelas o velas tienen un lugar especial en la liturgia.

La celebración eucarística comienza en el atrio de la iglesia, donde se reúnen los fieles con candelas apagadas en sus manos. El sacerdote llega a ese lugar revestido con casulla o con capa pluvial. Al llegar se encienden las velas mientras se entona 

un canto adecuado. Tras encenderse las candelas el sacerdote las bendice rociándolas con agua bendita, tras la cual se realiza la procesión hacia la iglesia y continúa la celebración.

Es un día para mirar a la vida consagrada “Testigos de la esperanza y la alegría” y a cada uno de sus miembros como un don de Dios a la Iglesia y a la humanidad. Juntos damos gracias a Dios por las Órdenes e Institutos Religiosos dedicados a la contemplación o a las obras de apostolado, por las Sociedades de Vida Apostólica, por los Institutos Seculares, por el Orden de las Vírgenes, por las Nuevas Formas de vida consagrada y por otros grupos de consagrados, como también por todos aquellos que, en el secreto de su corazón, se entregan a Dios con una especial consagración.
 

Parroquia de Nuestra Señora del Mayor Dolor ─ 2016