La Liturgia Eucarística: La Plegaria Eucarística

La Liturgia de la Eucaristía es la parte más importante de toda la misa, ya que tiene lugar el Memorial del Señor.

Se inicia con una procesión de ofrendas, que se llevan al altar. Estas ofrendas son, fundamentalmente, el pan, el vino y el agua para la Eucaristía, si bien también se pueden ofrecer otras cosas, tales como velas o flores. También es importante, en este momento, hacer la ofrenda por los pobres y por las necesidades de la iglesia. Mientras tanto, se prepara el altar, disponiendo el pan y el vino y todo lo necesario para la Eucaristía. El celebrante, cuando llega al altar, presenta las ofrendas al Padre y da gracias. Seguidamente, en su caso, se inciensa las ofrendas, la cruz y el altar y finalmente se inciensa el celebrante, los ministros y la asamblea. Finalmente, el celebrante se lava las manos con el rito del lavabo, pidiendo a Dios la purificación interior.

Una vez hecha la presentación de los dones, el celebrante invita a la asamblea a orar para que la eucaristía que vamos a celebrar guste a Dios y sigue con una oración sobre las ofrendas, pidiendo que se transformen en el Cuerpo y en la Sangre del Señor.

Entonces, se inicia la oración eucarística, con el saludo "El Señor esté con vosotros" y el celebrante proclama el prefacio, que es una oración de acción de gracias a Dios que nos introduce a la celebración del memorial del Señor. Se llama "prefacio" porque significa "antes de la acción", "pre-facere". Una vez recitado el prefacio, tiene lugar el canto del Sanctus. Seguidamente, tiene lugar la consagración con la epíclesis (invocación), donde se pide la acción del Espíritu Santo para que el pan y el vino se conviertan en el Cuerpo y en la Sangre de Jesús. Y se recita la narración de la última cena con las palabras que Jesús dijo a los apóstoles, mostrando el pan y seguidamente el vino.

Una vez realizada la consagración el celebrante invita a proclamar el misterio de la fe, o sea la muerte y la resurrección de Jesús, en espera de su retorno glorioso.

Sigue la plegaria eucarística con la anamnesis, en la que ofrecemos al Padre el Cuerpo y la Sangre del Señor y también la ofrenda de nosotros mismos y se vuelve a invocar al Espíritu Santo para que nos congregue en la unidad. Entonces, tiene lugar unas intenciones particulares, como son la oración por el Papa, por el obispo diocesano -y coadjutores y auxiliares, no otros obispos- y por los demás ministros, por todo el pueblo y finalmente por los difuntos, pidiendo la intercesión de la Virgen Dios, de san José -introducido en las oraciones II, III y IV por el papa Francisco- y los santos.

La oración eucarística finaliza con la doxología final donde, elevando la patena y el cáliz, damos gloria a la Trinidad, con la oración "Por Cristo, con Él y en Él ..."

Con el gran "Amén" del pueblo finaliza la oración eucarística. La Liturgia de la Eucaristía continúa entonces con la Comunión.

Centre de Pastoral Litúrgica