Domingo, 05 Enero 2020 13:01

La Epifanía del Señor

Lecturas de la celebración

Los Reyes Magos ante el Niño Dios, nos haced presente la apertura a todas las culturas, el reconocimiento de todas las culturas de la salvación por la divinidad mostrada en la humanidad de ese niño, que es a la vez hombre, Rey y Dios, y que se entregará a la muerta por nuestra salvación como los presentes que le ofrecen simbolizan.

Dios se hace niño para todos, sin distinción de sexo, razas, fronteras, religión o costumbre. El evangelio de hoy nos invita a vivir y trabajar por la igualdad universal de todos los seres humanos.

Todos somos hermanos, todos somos iguales, todos estamos llamados a vivir la salvación que Jesús nos trae. Es tarea apremiante para los cristianos.

Es la alegría será el fruto del encuentro con Cristo y el trabajo por la igualdad universal de los hermanos; es el reconocimiento de esa salvación el que cantamos con el salmo de hoy; es la comprensión que esa salvación es para todos los hombres, para todos los pueblos, para todos los tiempos, la que Pablo proclama en la carta a los Efesios.

Y es la enseñanza de los Magos para nosotros en esta fiesta, la de aprender a buscar a Dios, persiguiendo sueños y estrellas, mensajes y palabras que hablan de promesas de vida y de plenitud. Con Cristo nuestro trabajo en favor de los demás, será el camino para encontrar al Señor. Es como los magos aprenden a mirar de otro modo y con otros ojos, a volvernos sabios para ver con el corazón y no con el prejuicio, para descubrir a Dios en lo pequeño, en lo cotidiano, en la ternura, quizás donde otros no lo ven, en la debilidad, en la pobreza, en la exclusión, quizás donde otros no lo esperan, alejado, marginado, expulsado.

Es igualmente aprender a regalarle presentes que le hablen de él y de nosotros mismos, quizás regalarle nuestra propia vida, nuestros propios dones, nuestro propio yo.

 

 

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